En ningún momento tuvieron dudas. En cuanto supieron que Marcela Chiaro había desaparecido, los vecinos de Villa Amalia apuntaron contra Luis Corral y su amante, Paola Castro. Incluso se encargaron de plasmarlo con aerosol en la fachada de la casa donde funcionaba la veterinaria y vivía la pareja junto a su pequeña hija, en Inca Garcilaso al 300.
Con el correr de los días, los avances de la investigación le fueron dando la razón y, en menos de una semana, el fiscal Guillermo Herrera ordenó la detención de ambos, a quienes luego les imputó el delito de homicidio agravado. Seis meses después, la confirmación de que los restos hallados en un cañaveral pertenecen a Marcela los obligó a comenzar a hablar.
El fiscal decidió indagar primero a Paola. El miércoles, cuando salía de tribunales, la mujer le contó a LA GACETA que había modificado su declaración. Aseguró que sus antiguos abogados -los que compartía con Corral- la obligaron a mentir para protegerlo porque "se había mandado una macana". De esta manera, negó haber participado del hecho y sostuvo que el veterinario la mató mientras ella se encontraba en la ciudad de General Mosconi, provincia de Salta.
Pero las palabras de la imputada no convencieron a los vecinos de Marcela. "No sé si le creo, entre dicho y hecho hay mucho trecho", dijo Lucía, con una mirada de desconfianza. La misma sensación tuvo Gloria después de escuchar la noticia. "Tanto ella como Corral son iguales", expresó la mujer, que se encargó de salvar la reputación de Marcela: "era una señora muy dulce".
La primera quincena de enero, Chiaro había viajado a Santa Fe luego de pelearse con su concubino, aparentemente porque conocía que mantenía una relación paralela con Paola. Durante este tiempo, fue la amante quien estuvo al frente de la veterinaria. "Yo dejé de ir porque ella no me gustaba, se hacía la dueña del local, era como que sentía que tenía mucho poder ahí; una vez me contestó mal y no volví más hasta que supe que había regresado Marcela", recordó Gloria. Isabel, por su parte, desmintió la coartada de Paola. "Ella dice que estaba en Salta, pero hay un montón de gente que dice que la vio ese martes atendiendo la veterinaria". En ese sentido, la mujer expresó sus deseos de que haya "una pena ejemplar".
Sin embargo, las dudas podrían terminar de despejarse hoy cuando Corral se siente a declarar delante del fiscal Herrera. Si bien el imputado tiene derecho a no hablar, se espera que conteste la acusación de Paola y que confiese la autoría del crimen. Si involucra o no a su amante, es una de las intrigas más grandes del fiscal que, superada esta instancia, solicitará que la causa sea elevada a juicio oral y público.